Fumar durante el embarazo

Todo el mundo conoce el proverbio “Fumar es hacer daño a la salud”.

Pero, la idea de dejar de fumar para exclusivamente guardar mi propia salud no me venía nunca a la cabeza. Una vez que me apasioné a esa mala costumbre cuando era estudiante, yo seguía fumando sólo para hacerlo, para “mantener la compañía”.

Al encontrar a mi único querido yo comencé a pensar acerca del nacimiento de mi niño. Pero en esos momentos la idea de dejar de fumar no  me venía.  “Una vez que yo esté embarazada lo dejaré”. Pero mi marido tenía las intenciones más decididas. Para explicármelo lo más detalladamente posible el padre venidero  me trajo un montón de la literatura  sobre el daño que hace fumar durante el embarazo. Diciendo verdad, después de haber estudiado unos informes médicos, yo no tenía ya muchas ganas de fumar. No podía imaginarme que daño puede causar un cigarrillo finito para mujeres con el sabor de  mentol, ni siquiera hablar de las marcas más  fuertes.

Todo esto es a causa de cigarrillos

El embarazo de las mujeres que fuman corre con mucho más dificultades que el de aquellas que nunca fumaban o dejaron de hacerlo mucho antes de la concepción. Mucho más frecuentemente ellas padecen  la toxicosis, gestosis, várice, estreñimiento y mareas. Independientemente de la cantidad y de la calidad de los  cigarrillos que se fuman, eso accelera la destrucción de la vitamina C y provoca su déficit. Las consecuencias de este déficit pueden ser bastante graves – alteración del metabolismo, baja de la inmunidad, empeoramiento de la asimilasión  de albúmenes, depresión y la somnolencia. Además, la intoxicación nicótica de la madre venidera al momento de la concepción aumenta por unos 8-10 veces la probabilidad de un malparto.

Pero el peligro más principal es la influencia de la nicotina en el bebé que ha de nacer. Imagínese que su vida este niño comenzará bajo las condiciones de la intoxicación nicótica. En realidad, estando dentro del vientre de la madre el niño es como asi llamado “un fumador pasivo”. No es un secreto que los fumadores adultos dentro de unas horas (eso depende de la intensividad de fumar) a partir de su renuncia forzada a fumar ya tienen muchas ganas de hacer al menos una fumada. Los especialistas lo llaman este fenómeno “el hambre nicótica”. Los bebés recien nacidos también pueden tener la dicha hambre. Ella se manifiesta de maneras diferentes (depende de lo que cuanto tiempo y cuantos cigarrillos fumaba la madre durante el embarazo). Las más de las veces los niños no hacen nada más que siempre llorar y no pueden dormir y a veces los obstétricos pueden observar

las situaciones siguientes: el niño nace, hace su primer respiro, grita y dentro de unos segundos  comienza a ponerse azul y ahogarse. Así son los síntomas de  una hambre nicótica grave. En los casos de  emergencias el doctor hasta puede pedir a la madre joven que ella fume y  expire el aire a la dirección hacia su niño.

Los niños de “nicotina” suelen tardarse mucho en su desarrollo tanto dentro del vientre como después del nacimiento ya.  Durante el embarazo el niño sufre de la falta del oxígeno (hipoxia fetal). Los niños así suelen nacer  antes del plazo previsto, con alteraciones del fucnionamiento de los órganos de respiración  y tienen poco peso.  Durante mucho tiempo del parto el niño sigue sufriendo de las consecuencias del embarazo “envenenado”. La nicotina afecta las células del cérebro lo que más tarde puede provocar disfunciones de sueño, caprichos sin razones, la debilidad del sistema nervioso, etc.

Deja de fumar si estás embarazada

Por supuesto,  lo mejor es nunca comenzar a fumar. Pero si ya tiene esta mala costumbre es deseable que deje de fumar aproximadamente un año antes de la concepción planeada. Justamente tanto tiempo es necesario para depurar el organismo femenino de la nicotina.

No es rara vez que se puede oír un monólogo parecido  "Llevo  unos 10 años fumando y no puedo dejar de hacerlo. Pero yo tomo vitaminas, tengo una alimentación muy sana y doy paseos al aire libre. En genral, yo hago todo mi posible para que fumar no pueda reflejar en la salud de mi niño venidero”. Claro, las vitaminas, diétas y pasear al aire libre eso es una ventaja considerable, pero su dosis de la nicotina el niño sí que recibirá (y no será poco). Por eso haga el esfuerzo para negarse a esta mala costumbre.

Contrariamente a una opinión muy difundida, los cigarrillos no son drogas.  Casi no importa cual mujer, sana de punto de vista psíquico, es capaz de dejar de fumar. La cosa más difícil es el primer día sin cigarrillos. No sabrá que hacer con sus manos, siempre tendrá hambre, sueño y cada cosa poco importante le irritará a Usted.   La dependencia de la nicotina (a diferencia de la de alcohol o drogas) no es tan fuerte. Los psicólogos afirman que si uno consigue pasar 24 horas sin cigarrillos, luego no los necesitará. Al día siguiente a los cigarrillos le inclinará no importa cual cosa salvo la dependencia de la nicotina.  Ahora la cosa más importante es comprender para qué lo necesita todo eso. Los estímulos de recurrir a un cigarrillo pueden ser diferentes: mantener una compañía, el deseo de adaptarse a un colectivo donde todos fuman, la costumbre, el deseo de tomar una pose que produzca efecto, a causa de los nervios o de la falta de las cosas para hacer. Cada vez cuando la mano “pide” un cigarrillo, pregunte a Usted misma: ¿Para qué lo necesito yo? Y al responder invente una manera más segura  de evitar el estado de irritación, relajarse o hacer tiempo.

Pero sí es una fumadora con experiencia y fuma más de una decena de cigarrillos, hay que dejar de fumar en caso del embarazo con mucha cautela. El embarazo es un estrés enorme para el organismo feminino. Y cada cambio en el ritmo de la vida al que una mujer está acostumbrada (incluso dejar de fumar) puede en este momento  hacer nada más que empeorar el estado de la mujer. Una renuncia brusca a los cigarrillos provoca el descenso en la cantidad de las contracciones del corazón de la mujer lo que intensifica la capacidad contractoria de los músculos lo que puede acabar con un malparto.  El estado enfermizo puede durar unas semanas y a veces hasta un mes. Aquí la cosa más importante es no ir demasiado lejos.  Si antes del embarazo solamente podía contar con su voluntad y tolerar algunas incomodidades, pues, ahora tendrá que hacer caso de una criatura pequeña que va creciendo dentro de de Usted. Los especialistas piensan que las madres venideras no pueden dejar de fumar en un minuto. Es mejor que el procedimiento de la despedida con los cigarrillos

Si antes del embarazo Usted podía contar solaamente con su voluntad y tolerar algunas incomodidades, a partir de ahora tendrá que hacer caso en una pequeña criatura que va creciendo dentro de Usted. Los especialistas piensan que las madres venideras no deben dejar de fumar en un minuto. Es mejor que el procedimiento de la despedida con los cigarrillos dure unas tres semanas. Primero, hay que reducir la cantidad de los cigarrillos que se fuman en dos veces menos y optar por los cigarrillos más ligeros. Dentro  de una semana se puede volver a reducir el número de los cigarrillos en dos veces menos. Siga la regla – nunca se fume el cigarrillo hasta el final. Unas fumadas le ayudarán a vencer el hambre de nicotina, y ya está. Durante la última (tercera) semana haga fumadas solamente en casos de urgencia: si sin cigarrillos le duele mucho la cabeza, si el corazón late demasiado fuerte, etc. Y lo verá – para el final de la tercera semana ya no tendrá ganas de fumar un cigarrillo.

El embarazo llegó inesperadamente

Según lo muestra la experiencia, en la mayoría de los casos el embarazo acontece inesperadamente y  coge a los padres desapercibidos. Para el momento cuando Usted llegue a saber sobre su situación el embrión  ya tendrá entre 2 y 4 semanas y ya habrá recibido una dosis considerable de la nicotina. Para la cuarta semana ya comienzan a formarse el hígado, los riñones, el tracto digestivo, la columna vertebral y el cérebro del feto. Es el desarrollo del cérebro que sufre más de la intoxicación de nicotina.

Muchas mujeres ya después de dejar de fumar siguen estando nerviosas por la razón que  durante las primeras semanas del embarazo envenenaban a su niño con el tabaco. No hay que tener pánico, tiene todas las posibilidades para reducir la influencia de fumar al embarazo hasta el mínimo posible. Diga obligatoriamente a su doctor que acaba de dejar de fumar. Le prescribirá las vitaminas con el contenido aumentado del hierro y de la vitamina C. Absténgase de los productos y bebidas que contienen cafeína (chocolate, café, té negro, cola, etc.). Trate de comer más verduras, hortalizas, frutas frescas para sacar del organismolos productos de la desintegración de la nicotina. Pase al aire libre al menos 3-4  horas, evite lugares llenos del humo de cigarrillos y permite que se fume en su presencia. La observancia de estas reglas simples ayudará su organismo a poder con la intoxicación sufrida y dar a luz a un niño sano.

A los padres les concierna también

Claro que es deseable que deje de fumar junto con su marido. En este caso uno de ustedes no tendrá que esperar con envidia mientras el otro está fumando. Confieso que al oír la proposición de dejar de fumar junto conmigo mi marido primero se sorprendió muchísimo : “¿Y para qué lo necesito yo? Yo no tendré que llevar el embarazo y el niño no me mamará a mí”. ¡Y éste fue el hombre que hacía unos pocos minutos me había dado una lección acerca del daño que hace fumar durante el embarazo para las madres venideras!

Contrariamente a una idea muy difunida, si uno de los padres fuma eso de todas maneras (aunque en menor grado) se refleja en los descendientes.

La intoxicación nicótica del organismo deja huellas a la calidad y la cantidad del semen. Entonces, ambos padres deben escapar de esta costumbre nociva. A propósito, la nicotina sale del organismo masculino mucho más rápido que del feminino – en unos tres meses. Pues, si solamente el padre venidero es fumador, se puede planear el embarazo ya dentro de unos meses  a partir de su último cigarrillo.

Si su marido está categóricamente contra de la idea de dejar de fumar, cítele los datos siguientes de los estudios médicos:

–       los científicos establecieron que en las familias donde fuman uno o dos padres los niños sufren en dos veces más de la pneumonía, bronquitis y el asma;

–       el tabaco hace más estrechos los vasos sanguíneos y altera la saturación del sangre con el oxígeno. Los niños de los padres que fuman padecen en 6 veces más las enfermedades de digestión;

–       las niñas que a partir de su nacimiento son fumadoras pasivas en posterioridad son más propensas a  la infertilidad (ausencia de la ovulación);

–       si el niño tiene adenoides, ellos comienzan a desarrollarse con mayor intensidad a causa de la influencia irritante del humo;

Además, la nicotina disminuye un poco la fertilidad tanto de hombres, como de mujeres. Si una persona lleva unos 5 años fumando eso quiere decir que la capacidad de concebir de las  mujere reduce un 14% y de los hombres – un 11%.