La maternidad de sustitución en Tailandia. ¿Habrá continuación?

La industria de la maternidad de sustitución en Tailandia durante los últimos años ha crecido mucho. Las parejas que no son capaces de reproducirse recorren a los servicios de las empresas de allí para seleccionar una madre subrogada. En principio, los precios de la realización de la FEC en Tailandia no se difieren mucho de los de la realización de tales programas en otras clínicas de reproducción.

Pero, es que el coste de servicios de las madres subrogadas es mucho más bajo que en aquellos países donde la maternidad de sustitución está completamente legalizada.

Hasta ahora, en Tailandia no hay leyes que estipulen completamente todos los detalles de la maternidad de sustitución, por otra parte, no hay ley que la prohibe. No obstante, lleva unos años existiendo un proyecto de la ley según el cual en el país se prohibirá completamente la utilización de la maternidad de subrogación con fines lucrativos.

Según la ley de este estado,  la mujer que da a luz a un niño se considera automáticamente la tutora del niño, aún si no tiene ninguna relación genética. Para que los clientes, es decir los padres genéticos, puedan registrar al niño como el suyo es preciso tener la decisión de un tribunal tailandés, que prive la madre subrogada de todos los derechos y que dé todos los derechos de tutela del niño exclusivamente a su padre biológico.

Uno de los mayores escándalos en el dominio de la maternidad de sustitución en Tailandia tuvo lugar en 2013.  Tenía que ver con lo que más de 60 parejas israelíes no consiguieron transportar a sus bebés recién nacidos fuera del país.

Pero, no fue el final.  Un escándalo de este año puede poner todos los puntos sobre las íes.  Una madre subrogada dio a luz a gemélos: un chico y una chica de una pareja de Australia. Una chica nació siendo absolutamente sana, pero después del nacimiento resultó que el chico padecía el síndrome de Down. Los padres, sin haber pensado mucho,  renunciaron al bebé, optando por la niña sana, la que fue posteriormente transportada con ellos a su país.

Claro que este asunto hicieron público.  Según la boca de la madre subrogada la historia fue así: la agencia que se encargaba de su programa y representaba los intereses de clientes insistió que ella realizase un aborto, una vez se confirmó el hecho de que uno de los niños gestados por ella padecía una alteración genética. Como los abortos no se permiten en Tailandia, la madre subrogada se negó a  someterse a este tratamiento médico.  

Además, la mujer afirma que cuando el padre venía ver a los niños recién nacidos en el hospital, él nunca hacía caso a su hijo.

Los padres genéticos niegan la versión de la madre subrogada diciendo que no sabían nada de la enfermedad del niño. Y lo tuvieron que abandonar por una sola causa que después del nacimiento le detectaron una lesión del corazón y los doctores no les daban ninguna esperanza que el niño podría sobrevivir.

Pero, no es todo. Después, se puso en claro  que el padre genético ha tenido ya un accidente penal: pedofilía. Cuando él tenía 20 años, fue condenado a 3 años de cárcel por el estupro de dos chicas que tenían diez años. En 1997 él pasó 18 meses encarcelado por su conducta inconveniente de carácter social con una niña.

Después de los dichos acontecimientos los poderes de Tailandia decidieron examinar la maternidad de sustitución “en serio” y defender, por fin, su base comercial, porque, en vez de hacer una cosa “noble”, este dominio de la reproducción humana se convirtió en un servicio perverso de punto de vista moral. Y lo principal es que este proceso ya se ha hecho una “cadena” como un negocio bien arreglado que nadie controla.